Frases de la serie The Last Dance

Creación: ESPN Films, Netflix.
Actores: Michael Jordan, Phil Jackson, Scottie Pippen.
Género: Biografía, Deportes, Documental, Historia.
Estreno: 2020.
Otros títulos: El último baile.

Episodio I

- ¿Tienes la sensación de que estás destinado a esto, de lo que te espera, o solo te lo tomas un dí­a a la vez?
- Quiero que la franquicia y los Chicago Bulls sean respetados como los Lakers, Philadelphia 76ers o los Boston Celtics. Es muy difí­cil que pase algo así­, pero no imposible.

- ¿Qué tiene de única esta dinastí­a?
- Supongo que lo que la hace única es que tenemos a Michael.

Después del quinto campeonato, el de 96-97, miramos al equipo y nos dimos cuenta de que, sin ser por Michael, el resto probablemente estaba al final de sus años más productivos. Tení­amos que decidir si mantení­amos al equipo unido o no, y vimos que quizá era el momento de reconstruir y no buscar un sexto campeonato.

Ese verano se habló de si volverí­an a lograrlo, aunque la mayorí­a que somos de Chicago sabí­amos que volverí­an. Jerry Reinsdorf, el dueño mayoritario tendrí­a que irse de la ciudad si no volví­an. No puedes discutir campeonato tras campeonato. Seguí­an siendo el mejor equipo de la NBA. Tienes a Scottie Pippen, un atleta increí­blemente talentoso, con habilidad para anotar. Su ingenio, su consciencia de la cancha y su conocimiento del deporte le dieron el segundo lugar en la historia. Dennis Rodman era la presencia defensiva, el reboteador, alguien que, en un equipo con grandes egos, no necesitaba la pelota. Y nunca se le acababa la energí­a. A esa altura, Michael Jordan ya es el gran macho alfa del deporte. Las únicas comparaciones que, según recuerdo, eran aptas eran con Babe Ruth y Muhammad Ali. Eso es todo. Esa es la lista. No hay nadie más.

Acabábamos de ganar un quinto tí­tulo. Hay mucha incertidumbre, y la dirección comenzó a hablar de que la franquicia va a cambiar o que vamos a reconstruir. Me pareció injusto. Nunca permitirí­a que alguien que no se pone un uniforme ni juega todos los dí­as dicte lo que hacemos en la cancha de básquetbol. Mi mentalidad era: "Dejemos de lado lo comercial y concentrémonos en nuestro trabajo. Vamos a darles una razón para que no piensen así­".

...Jerry tení­a el complejo napoleónico. De niño era gordito. No tení­a mucho dinero. Siempre llevó las de perder, y no podí­a controlar esa parte de él que necesitaba reconocimiento. Toda la atención va a Michael, Scottie, Dennis y Phil. Y Krause se poní­a cada vez más celoso. Era bueno, pero no lo suficiente para tener éxito sin Michael Jordan. Podrí­a decirse que Jordan hací­a su trabajo mejor de lo que nadie habí­a hecho su propio trabajo. Y Krause quiere dejar claro que las organizaciones ganan campeonatos, no los jugadores.

Jerry Krause dice: "Las organizaciones ganan tí­tulos, no los jugadores". Qué gracioso, nunca lo vi postear y anotar un tiro en suspensión.

Jerry Krause era uno de los hombres más amables y dulces que he conocido. Pero, a veces, él querí­a a gente que no lo querí­a a él, y eso lo decepcionaba.

Dije desde el primer dí­a, si Phil no es el entrenador, no seré parte de la reconstrucción. Phil debe ser el entrenador. Y no deberí­an obligarme a mí­ a decidir jugar para otro entrenador que no sea Phil Jackson. Aunque sea una lástima, tengo opciones. No elegiré jugar para ningún otro entrenador. Creo que Jerry querí­a hacer borrón y cuenta nueva, ir y reconstruir. Su relación conmigo se habí­a vuelto un gran circo. No habí­a posibilidad de reconciliación.

Las cosas evolucionan, la gente evoluciona. No se quedan estáticas en ninguna posición.

No podrí­as hacer una lista de los equipos más exitosos y relevantes de Estados Unidos, y dejar fuera a Michael Jordan y los Bulls de los 90. Pero los Bulls inmediatamente anteriores a esa era podrí­an describirse como mediocres.

Esta es tu madre leyendo en voz alta una carta que le mandaste. "Querida mamá: ¿Cómo te trata la vida? Espero que bien. Yo estoy bien. Te enví­o mi número de cuenta para que puedas depositarme dinero. Me quedan solo 20 dólares. Mándales saludos a todos. Y sonrí­e. Dios y yo te queremos. Con cariño, Michael. PD: Perdón por la cuenta del teléfono. Por favor, también enví­ame estampillas".

No era muy constante en primer año, pero es de los más competitivos que hemos tenido en los ejercicios. Querí­a mejorar, y tení­a la capacidad de mejorar. Michael Jordan me dice un dí­a que quiere ser el mejor de nuestra historia. Le dije: "Debes trabajar más duro que en secundaria". Me dijo: "Trabajé como los demás". Le dije: "Perdón. ¿No querí­as ser el mejor de nuestra historia?". Dijo: "Ya verás. Nadie nunca trabajará tan duro como yo".

Antes de que Michael Jordan llegara a los Bulls en 1984, habí­a muchas drogas. Habí­a cocaí­na y drogas recreativas de todo tipo. Tení­an muchas fiestas. En un artí­culo lo llamaban "el circo itinerante de cocaí­na de los Bulls".
- Nunca leí­ ese artí­culo.
- ¿Es acertado? - Mira...
- Los muchachos hací­an cosas que yo no veí­a. Tuve una ocasión, en la pretemporada. Creo que estábamos en Peoria. Estaba en un hotel, y fui a buscar a mis compañeros. Y empecé a llamar a las puertas. Llegué a una puerta, y cuando golpeo, escucho que alguien dice: "Hay alguien afuera". Luego oigo una voz profunda que dice: "¿Quién es?". Digo: "MJ". Y todos dicen: "Mierda, es solo un novato. No se preocupen". Así­ que abren la puerta. Entro, y allí­ estaba prácticamente todo el equipo. Eran cosas que nunca habí­a visto en mi vida, era solo un chico. Habí­a rayas por un lado. Los que fumaban hierba por otro. Mujeres por otro lado. Lo primero que dije fue: "Oigan, me voy", porque solo podí­a pensar en que si habí­a una redada, en ese momento, yo era tan culpable como el resto de los presentes. Y desde ese momento, estuve más bien solo.

Desde el primer dí­a de entrenamiento, mi mentalidad era que fuera quien fuera el lí­der en ese equipo, yo irí­a por él. Y no lo haré con mi voz, porque no tení­a voz. No tení­a estatus. Debo hacerlo jugando.

Milwaukee siempre ha sido el archienemigo de Chicago. Cada vez que los enfrentábamos, nos ganaban. Tení­an a Sidney Moncrief, que era el defensa del año, y tení­an un fantástico equipo defensivo. Creí­ que conocí­a su potencial porque habí­a jugado contra los mejores de la NBA hasta el momento. Los Magic, los Bird, el Dr. J y Kareem. Jugadores fantásticos. Y de repente, viene este novato a la NBA, y vi cómo se moví­a en la cancha, su instinto, y pensé: "Esto será una locura".

Antes, los muchachos se desanimaban y se daban por vencidos. "Este ya está perdido. Lo intentaremos en el próximo partido". Yo decí­a: "Todaví­a no terminó el partido".

Como novato, no era ningún novato. Probó desde el principio que no habí­a nadie como él.

Los nativos de Chicago se consideran algo rudos, de clase media trabajadora. Que siempre se están esforzando. Así­ que les encanta ver a alguien que lo da todo. Jordan hací­a eso.

Michael jugó cada partido como si fuera el último. Todos los partidos. Nunca se lo tomó con calma. Sabí­a que habrí­a alguien en el público que nunca lo habí­a visto jugar. Eso lo mantení­a motivado.

Les hablé a los jugadores sobre lo importante que era que estuviéramos realmente juntos en este último intento que tendrí­amos. Lo llamé El último baile.

- ¿Tu quinta es tan emocionante como la primera?
- Incluso más. Lo pones en perspectiva, buscamos la sexta.

Esa temporada podrí­a ser el final. Podrí­a perfectamente ser el final, y tení­amos que pensar así­. Vamos a concentrarnos en este partido, vamos a empezar bien y hagamos lo de la última vez. Vamos.
- ¿Qué hora es?
- ¡Hora de jugar!

Episodio 2

- Soy uno de los mejores jugadores de la historia. Sé cuánto valgo para este deporte.
- Pero para ser uno de los mejores, ganas muy poco. ¿Cuánto crees que vales...?
- Mi día llegará.

Jamás podría encontrar otro tándem, otro sistema de apoyo, otra sociedad como la que tuve con Scottie Pippen. Era un placer jugar con él.

Me ayudó muchísimo en mi modo de enfocar el juego, en mi modo de jugar. Cuando hablan de Michael, deberían hablar de Scottie. Y cuando dicen que gané todos esos títulos, no los habría ganado sin Scottie. Por eso, fue mi mejor compañero de todos los tiempos.

Cuando vi jugar a Scottie Pippen, dije: "Dios mío, va a ser un jugador especial". Los cazatalentos de la NBA vieron su versatilidad y destreza deportiva. Y vieron su humildad.

Todos necesitan a ese número dos, el que se ocupa del trabajo sucio, y Pippen era genial para eso. Pero le pagaban tan poco que ni siquiera estaba entre los 100 que más ganaban de la NBA.
A Pippen no podrían pagarle menos. Apenas llega al puesto 122 en el ranking de salarios en la liga.

- Scottie Pippen firmó un contrato en 1991 de siete años por 18 millones de dólares. Si hubiera sido más astuto, habría ganado nueve o diez veces más que eso. Le dije a Scottie lo mismo que le había dicho a Michael. "No firmes ese contrato. No te conviene. Quedarás sujeto a él por demasiado tiempo".
- Yo sentía que no podía arriesgarme. A lesionarme y no poder ganar dinero. Tenía que asegurarme de que mi familia estuviera cubierta.

Mis padres querían que tuviera cosas que hacer. Siempre nos mandaron a practicar deportes organizados para aprender más sobre la vida. En esa época, había racismo en Carolina del Norte, y en todo Estados Unidos. Pero en esa zona había mucho racismo. Entonces, de niño, yo sabía dónde no quería estar y quería salir gracias a mi excelencia. Mi motivación era ser alguien fuera de Wilmington. En mi caso, el deporte fue la vía. En el jardín competíamos un montón. Mis hermanos odiaban perder, pero no al mismo nivel que yo, porque en ese momento, si me ganaban, terminábamos peleando. Así era yo.

En el plano de lo competitivo, creo que no estaría aquí de no ser por la rivalidad con mi hermano. Cuando terminas a los golpes con alguien que adoras, eso despierta todas tus pasiones. Siempre sentía que competía con Larry por la atención de mi padre.

Todos pensaban en la parte negativa. Yo veía el vaso medio lleno, pero los demás lo veían medio vacío. Y le dije a Michael: "No entiendes la relación riesgo-beneficio. Si tuvieras una jaqueca terrible, y yo te diera un frasco de pastillas, y hubiera nueve que te curan y una que te mata, ¿la tomarías?". Lo miré y le dije: "Depende de cuánto me duela la puta cabeza".

Nunca antes había visto algo así y nunca lo volví a ver. No era Michael Jordan. Era Dios disfrazado de Michael Jordan.

Capítulo 3

- Podría haber sido un vagabundo, terminar preso o muerto, pero me rompí el culo para llegar aquí.
Se oyen muchas cosas negativas de Dennis Rodman. La gente no conoce a Dennis Rodman. Ven lo que se ve en la cancha y lo que se lee en la prensa, y dicen: "Cielos, es una mala persona".
- ¿Te duele que la gente te perciba como un tipo grandilocuente y alocado?
- No, creo que yo creé este monstruo. Pero nadie podría decir nada malo de mí como compañero de equipo.

Adoro a Michael Jordan. Adoro a Scottie Pippen, a todos, pero ellos no hacen las cosas que hago yo. Soy el que hace el trabajo sucio, soporta el maltrato de los demás. Quiero salir y que me rompan la nariz y me corten. Algo que saque el sufrimiento, el dolor. Quiero sentir eso.

- Fui al cuarto de Michael Jordan, le pedí un habano, pero creo que él sabía que, que quizá es mi forma de mostrarle que me equivoqué.
- No pidió disculpas. No dijo nada, pero que viniera a mi cuarto fue su forma de decir: "Metí la pata". Y desde ese momento, Dennis fue intachable. Luego empezamos a ganar.

Ser un niño negro en un barrio pobre, era una puta locura, era...mi madre conducía autobuses escolares. Se hartó de que yo no aportara, que no hiciera nada. Y creo... ¿Qué tenía, 18 años? Se hartó de mí y me echó. Así que viví en la calle por dos años. Solo intentaba moverme, ver dónde podía quedarme. En los patios de mis amigos, cosas así. Podría haber sido traficante, o estar muerto, cualquier cosa. No sé por qué nunca me metí en las drogas, pero no lo hice. Miraba cómo consumían, vendían y todas esas cosas, y todos los días iba al gimnasio. Volvía y hacía lo mismo todos los días. Tuve la suerte de empezar a jugar al básquetbol.

- Yo era como un sarpullido para los jugadores, un sarpullido que no se quita, ¿sabes?
Dennis Rodman era la persona que jodía todo. Él va y jode todo. Es una peste. Anulaba a quien quisiera.

- Rick Mahorn me enseñó a usar el codo y dijo: "Si golpeas, hazlo a propósito. No hagas una falta tonta. Es estúpido. Si vas a golpearlo, hazlo".

Finalmente superamos el obstáculo de la mentalidad de perdedor. Comenzábamos a ser una franquicia ganadora, y el cielo es el límite.

Detroit tenía Reglas Jordan para Michael. No sé cómo salió vivo de todo eso. Las infames Reglas Jordan, las tácticas defensivas de los Pistons diseñadas para contenerlo, se refuerzan cuando Michael está en la cancha. Cuando estaba en el aire, no teníamos chance. Pero cuando está en el piso, puedes defenderte. Debes detenerlo antes de que despegue, porque no es humano.

Y Madonna dice: "Es lindo". Y comenzaron a salir. Madonna le explicó: "Tú debes establecer quién quieres ser en esta vida. No seas quien te dicen que debes ser". Comenzó a darse cuenta de que podía empujar cualquier límite, y esa es una libertad.

- ¿Qué significan la ropa, los tatuajes, los lentes de sol, el gorro de terciopelo, los anillos...? Todo.
- ¿Por qué? Me gusta hacer lo que hago. Me hace feliz. Me hace sentir como si fuera un niño de diez años.

- ¿Cómo encajó Dennis en el equipo cuando recién llegó?
- Como un guante. Dennis era un defensa dominante, y lo que aportaba era exactamente lo que necesitábamos, alguien que nos diera esa ventaja en el ataque. Si él podía hacer su trabajo, entonces vamos a adorarlo. Jugar al básquetbol y ganar. Eso es todo. Eso fue lo que hizo. Dennis era de los más astutos con los que jugué. Comprendía la estrategia defensiva, con todas las rotaciones. No tenía límites. Defendía contra varios jugadores. Estudiaba a cada uno. Sabía sus fortalezas y debilidades.

Capítulo 4

- Michael y Scottie me aceptaron como era. Decían: "Hace lo que hace, pero se preocupa mucho". Salgo de fiesta, pero trabajo duro.

- Dennis siempre es rebelde, en algún momento. Quiere unirse al grupo, pero por otro lado ser autónomo. Apreciamos que sea un inconformista. Pero cuando es hora de rendir, siempre está en la cancha para nosotros, siempre juega duro.

- Dennis y yo tenemos un vínculo nativo americano. Un día viene, y nos reunimos en la sala del equipo. Allí tengo un collar de garras de oso, un caparazón de tortuga que vino de otra reserva nativa y otros artefactos nativos. Y Dennis dijo: "Vaya". Dijo: "Tengo un collar de los indios ponca de Oklahoma. sé de esas cosas". Le dije: "Dennis, en su tradición, y en las tradiciones que yo conocía, tú serías un heyoka, una persona que camina al revés. Había gente que era diferente, y tú eres un heyoka. Eres un heyoka en esta tribu".
- No me veía como un jugador. Me veía como un gran amigo. Supo que quizá lo necesitaba como inspiración. Quiere verme perseverar. No conocía a un entrenador que fuera así de diferente...

- Phil y yo escribimos Maverick juntos. En ese libro, Phil habla de tomar ácido. Y de pensar que era un león, que iba rugiendo por la playa de Los Ángeles. Phil era como un hippie, y era diferente a la fraternidad de la NBA.

Phil tomó el mando y tenía un enfoque diferente. El enfoque de Doug estaba más centrado en Michael, y el de Phil más hacia el equipo.
- No estaba muy contento con Phil Jackson cuando entró, porque él venía a quitarme la pelota de las manos. Doug me ponía la pelota en las manos.

- Me decía: "Juega en equipo". Yo decía: "No sirve si no gano".
- Me reuní con Michael y le dije lo que íbamos a hacer. "Obviamente, has marcado 37, 38 puntos por partido los últimos años. No creo que vayas a ser el campeón de anotaciones de la liga. La atención está en la pelota. Y si siempre tienes la pelota, los equipos pueden generar una defensa contra eso, que fue lo que pasó con los Pistons los últimos dos años.
- Dijo: "No me preocupas tú, pero debemos hacer que los demás mejoren. Debemos crear amenazas".

Todos, empezando por Michael, cambiaron. Antes de los Pistons, Michael no entrenaba con pesas. No iba mucho a hacer pesas. Después de que los Pistons lo hicieran mierda,
decidió: "Voy a ponerme musculoso".
- Me golpeaban brutalmente. Y quería administrar dolor. Quería empezar a devolver el golpe.
- Es muy difícil ganar músculo para un atleta que quema calorías constantemente, que corre todo el tiempo.

- Durante la época en que los Pistons nos dominaron, cada vez que nos hacían algo, nos quejábamos con el juez o intentábamos responder. A Horace solían darle muchos golpes. Creo que le dio a Grant con el codo de lado...Y él volvía quejándose. Yo decía: "No te quejes, carajo. No dejes que te vean quejándote. Así saben que te molestan". Cuando ellos nos dominaban mentalmente, sabían que cuando empezábamos a quejarnos, nos tendrían. Y así era.

Todos en Chicago odiaban a los Pistons. Era personal. No importa que digan que no, era personal.

Dennis Rodman empujó a Scottie, y podría haberlo lesionado gravemente. Fue una falta flagrante. Es un golpe de mala fe claro, no hay dudas. Muy claro. Scottie Pippen recibió un fuerte golpe. Cuando Pippen no respondió a ese golpe ya no podrían ganarnos. Scottie estaba inmutable, ni siquiera quiso una curita. Cuando vimos eso, se había terminado.

- Durante un tiempo muerto, Phil le pregunta a Michael: "MJ, ¿quién está libre". Y dice: "Paxon". Le dice: "Pues pásale la pelota". No tienes que hacer ese tiro. Corre al punto. John está abierto ahí. Todavía puedes crear. ¿Sí? Él está anotando. Phil dijo enfáticamente: "Paxon está libre, pásale la pelota".
- Y yo empecé a mirar a Paxon. Todo el mundo esperaba que Jordan anotara mientras dos lo marcaban. No lo hace. Tira y hace un pase. Paxon está libre otra vez...Confía en que su compañero anotará.

- Ese es el que conocemos, el Michael Jordan competitivo. El Michael Jordan que gana a toda costa. A veces cuestionábamos si era humano, si tenía sentimientos. Era un tipo que estaba totalmente concentrado en una sola cosa. La única emoción que habíamos visto era ira o frustración. Quedamos anonadados con esas emociones.
- Una lucha de siete años. Una lucha de siete años. Y cuando nos ganaron, nos encontramos entre los vestuarios y él me abrazó y empezó a llorar. Estaba tan feliz de haber ganado que estalló. Ese fue un momento especial para él y para mí. Es un sentimiento hermoso.