Frases de la serie The Haunting of Hill House

Creación: Mike Flanagan.
Actores: Carla Gugino, Michiel Huisman, Victoria Pedretti.
Género: Drama, Fantasía, Horror, Misterio, Thriller/Suspenso.
Estreno: 2018.
Otros títulos: La maldición de Hill House.

"Ningún organismo vivo puede mantenerse cuerdo bajo condiciones de realidad absoluta.
Incluso las alondras y los saltamontes, según algunos, sueñan.
Hill House, nada cuerda en soledad frente a las colinas, acumuló oscuridad en su interior.
Llevaba así cien años cuando mi familia se mudó y podría seguir cien años más.
Dentro de ella, las paredes se mantenían erguidas los ladrillos seguían rectos los suelos eran firmes.
El silencio oprimía incesante la madera y la piedra de Hill House y lo que caminara dentro lo hacía en soledad”.

- ¿Qué hacen los sueños?
- Se derraman.
- Igual que un vaso de agua a veces se puede derramar. Pero los sueños de los niños son especiales.
- Son como...
- Un océano.
- Y los más grandes a veces se desbordan.

Estaba en medio de un campo cuando perdió el control del auto.
Atravesó la barandilla y cayó por un barranco.
El auto se volteó y no se veía desde el camino sobre todo por la lluvia.
Estuvo allí colgado todo el tiempo.
Por horas.
De cabeza, enredado con el cinturón.
Dicen que llegaba a la bocina pero no pudo presionarla porque su brazo estaba roto.
Y así murió.
De cabeza y presionando la bocina sin poder lograrlo.

Todo comenzó con gotas de agua.
Como lluvia, que caía sobre mi rostro.
Empecé a escuchar bocinas de autos.
Eran breves y distantes, pero me despertaban.
Luego vino lo peor, fue inmediatamente después del funeral.
Esto fue la noche después del entierro.
Sentí el agua en las mejillas y escuché la bocina.
Miré hacia arriba, al techo y ahí estaba él colgando.
Estaba boca abajo.
Podía ver el agua que caía de su cabello y su rostro estaba todo morado como si se hubiera acumulado toda la sangre en sus mejillas.
Es extraño, creí que gritaría de pánico después de ver algo como eso, pero no.
Me quedé mirando.
Mirando todo como una idiota.
Y luego su boca se abrió pero en vez de un grito se oyó una bocina saliendo de su boca.
Era muy fuerte.
Tan fuerte que me caí de la cama.
Y ahí empecé a gritar porque me caí al suelo y me asusté.
Y fue como si en ese momento me diera cuenta de que podía gritar y que quizá debería hacerlo.
Así que grité como nunca y salí corriendo tropecé en el pasillo y cuando volteé ya no estaba, así que me quedé quieta llorando.
Fue la última vez que dormí en ese cuarto.

- Mire, le voy a decir algo sobre Hill House que no está en el libro.
- Sí, por favor.
- ¿Sabe qué no encontré en esos años estudiando esa casa? Una razón. Así que, no espere una.

- Mi abuela se sienta en mi cama me toca el cabello. Se queda viéndome. Y le duelen los ojos.
- ¿Por qué?
- Porque no parpadea.

Parece que a la casa no le gusta que la arreglen.

- Sé que prefieres la compañía de cadáveres...
- No hables así de ti misma.

- Cuando digo que no he visto un fantasma, no es del todo cierto, he visto muchos. Pero no como usted cree. Pueden ser muchas cosas. Un recuerdo, una fantasía un secreto tristeza, ira, culpa. Pero en mi experiencia casi siempre es lo que queremos ver.
- ¿Por qué querría ver a mi Carl colgando así?
- Porque es mejor que nunca volver a verlo. A veces, un fantasma es un deseo.

"Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio... Que las que sueñas en tu filosofía”.

Lo bueno del ataúd abierto aunque sé que te da miedo es que te ayuda a quitar esa imagen fea que tienes de la abuela en el hospital, sin su peluca ni su dentadura o lo que sea que haya en tu imaginación y cubrir todo eso con una mejor imagen.

Cuando eres niña, aprendes a ver cosas que no están. Y cuando creces, aprendes a hacerlas reales.

Miren, no hay nada qué temer... Tuberías del agua caliente. Son viejas. Pueden sonar como golpes en la pared. Eso debe haber sido.

Al fallecer pasamos a ser historias y cuando alguien cuenta esas historias es como si siguiéramos aquí para ellos. Todos somos historias, al final.

- La arregló.
- Es mi trabajo.
- La arregló. La arregló.

- ¿Cómo es el Señor Sonrisas?
- Tiene una gran sonrisa. Muy grande. Siempre sonríe, pero no está feliz.

- ¿Acabas de decir que sale de donde vive? ¿Dónde vive el Señor Sonrisas?
- Bajo la casa.

Querrás tener una excusa. Inventa una amante o algo una familia secreta. Algo que la moleste menos que la verdad.

Descubrí que a una niña de nueve años una paciente la abusaba su padre adoptivo.
Fue tan traumático que inventó un monstruo para compartimentar y lidiar.
Y lo hizo tan bien que lo plantó en mi cabeza.
El infeliz se quebró en cuanto la policía lo interrogó así que... ¡Bien!
Pero la pobre niña volverá al sistema, y todo es cosa de suerte.
Así que...
¿Hurra por mí?
Esta niña levantó muchos muros emocionales.
Le toqué la mano y ni siquiera...
Ella necesitaba ayuda y no había nadie escuchándola.
Y se parece tanto a Nellie.
Ahora...
¿Quieres hablar de tu día o prefieres venir a la cama?

¡No me toques!
¡No me toques!
¡No me toques!
Tócame.

Quedé ciego de inmediato. Pensarán que ciego no veo nada, ¿cierto? Pero todavía la veo. No veo ninguna otra cosa. Solo la veo a ella. La pobre niña de los ojos derretidos. En todo momento veo su rostro. Incluso ahora.

Nueve meses. Tu sobriedad es como un bebé completamente formado.

Uno de los mayores problemas que hemos tenido es que algunas veces y no lo digo por ti, Luke hacemos que nuestra rehabilitación dependa de otro en lugar de uno mismo.

Si queremos estar sobrios no debemos esperar que sea emocionante.

Me tomó diez años llegar a los noventa días sobrio y estoy en el paso cuatro que es el que siempre me cuesta más. "El intrépido inventario moral".
Durante toda mi vida me han llamado de muchas formas pero intrépido no es una de ellas. Yo siempre fui un niño asustadizo. Y pensé que que sería más valiente cuando creciera pero no fue así. Yo solo le temo a otras cosas. Mi mamá se suicidó cuando yo tenía seis años. Mis hermanos y yo nos fuimos a vivir con una tía. Y yo solamente era un niño. Yo no entendía todavía no entendía la muerte. Así que creo que seguía esperando a que ella volviera.
Cada noche, yo me asomaba a la ventana, viendo los autos pasar esperando a uno que se detuviera y que mi mamá saliera de él para sacarme de ahí.
Cada vez que veía las luces me levantaba de golpe y corría hasta la ventana lleno de esperanza.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete.
Pero nunca se detuvieron. Ver las luces traseras era peor. Eran ojos rojos que se robaban mi esperanza. Y por supuesto que mi mamá nunca volvió pero sí volvieron otras cosas de cuando era niño. Y creo que creo que por eso empecé a usar drogas. Era para mantenerlas alejadas. Y a veces me mantenía sobrio fuera una semana o un mes.
Pero siempre sentía que esas cosas volvían. Así que recaía. Mi familia no va a poder creer esto. Nunca creyeron en mí. Y no los culpo porque les mentí muchas veces.
Les mentí, les robé... Vamos, todos saben cómo es eso.
Y supongo... Supongo que nunca sabré cómo se sintieron cuando los engañé. Espero no saberlo.

Un adicto solo está mal acompañado.

- Durante la noche, el sueño pasa por distintas etapas. En la más profunda, tu cerebro hace que se apaguen los músculos así no te mueves como en el sueño. Algunos salen más rápido de ese estado. Cuando tu cerebro se despierta, vuelve a encender todo. Tus músculos tardan un poco más.
- ¿Y sobre las cosas que veo a veces?
- Es curioso lo que la gente afirma ver. Sombras de personas, animales, seres queridos que murieron. Las alucinaciones son muy comunes porque se perturba el límite entre el ciclo del sueño y el de vigilia. Y por eso los sueños traspasan.
- Se derraman.

- No debería usar cosas frágiles y esto lo parece.
- No, cariño. Usa tu taza de estrellas. Insiste en usarla siempre. Cuando te hayan obligado a ser como otros, nunca volverás a verla.

- Dices que estoy loca que mamá estaba loca, que Luke está loco todos estamos chiflados. Y estás contando nuestras historias. Mis historias. Las mismas que me decías que eran pesadillas o alucinaciones.
- Hablamos de esto después...
- Tú eres mi hermano mayor. Tu trabajo es protegerme. Pero me dices las cosas más crueles cuando intento ser honesta. Y ganas tanto, pero tanto dinero...

¿Cómo una casa que es solo ladrillos, madera y vidrios tiene tanto poder sobre alguien?

No hay problema en ir de noche. Es solo un esqueleto. Solo un esqueleto en el bosque. Solo un esqueleto... en el bosque.
CASA DEL INFIERNO

- En las películas siempre dicen que parecen dormidos. Pero ella no lo parece. Se ve muerta. Quiero decir se ve bien, hiciste un gran trabajo.
- Gracias.
- Pero no parece estar dormida. No sé por qué lo dicen.
- Casi todo lo que dicen en un funeral son deseos. "Están en un mejor lugar están en paz y sonriendo". Son simplemente deseos.

- Hay un montón de comida y bebidas.
- El mecanismo de afrontamiento de Kevin es ser mesero.

La tía Janet dijo: "No existe esa palabra". Y Nellie la miró a los ojos y le dijo: "Ninguna palabra existía al principio".

- "Colchasobre".
- ¡Exacto! "Colchasobre".
- Un sobre blando y acolchado. "Colchasobre".

"Señor Claus, soy Nellie Crain de Boston y mi hermano Steve quiere una máquina de escribir". "Y es un buen hermano", decía. "Mi hermana Shirley necesita una nueva cámara porque captura recuerdos. Y son muy valiosos”.

Algunas religiones no permiten enterrarte en sus cementerios si te suicidas. Es monstruoso. Como si fuera un crimen. Cuando la realidad es que sufriste muchísimo. Muchísimo. Y Nellie lo sabía.

Steve estaba afuera fingiendo ser un oso. Golpeaba la tienda y yo me asusté mucho. Pero Nellie dijo...
Me dijo: "No te preocupes, estamos a salvo aquí. La tienda es mágica nos hace indivisibles". Y Steve dejó de sacudir la tienda y le dijo, con su voz de oso "Querrás decir invisible". Y Nellie le gritó al oso "¡Sé bien lo que dije, oso!".

Tú no lo entiendes porque eres el fantasma.

La única diferencia entre tú y esas historias es que tú sí envejeces.

Estaba justo aquí. No fui a ningún lado. Estaba justo aquí. Estuve aquí todo este tiempo. Pero ninguno de ustedes me veía. Nadie me veía.

- ¿Qué es ese olor?
- Así es como huele la ruina.
- Moho.

La gente se equivoca. Supongo que uno no lo entiende realmente hasta que mete la pata. Hasta el fondo.

Yo nací 90 segundos antes que Nell. Y... Solía decirle eso cuando peleaba con ella o cuando quería algo,
le decía: "Soy mayor que tú, así que tienes que hacerme caso". Y... Y ella dejaba que lo hiciera. A pesar de saber que era mentira. La última vez que la vi, estaba llevándome... a rehabilitación. Y cuando me dejó en el centro... Ella... me miró y me dijo: "Entra a ese lugar y tráeme de vuelta a mi hermano". "Tráeme de vuelta a mi hermano". Nací 90 segundos antes que Nell... pero siempre fue mi hermana mayor.

Y una noche estaba limpiando la habitación principal. Antes de la muerte de Hazel, así que era su habitación.
Y... escuchó el llanto de un bebé. Y no solo en esa habitación. Así que lo buscó por toda la casa. Yo pensé que había perdido la cabeza. Pero la asustó tanto, que corrió hasta la casa por el bosque. De noche. Se arañó toda la cara con las ramas. Así que vine con ella una noche... y se lo juro, yo también lo oí. Y así... lo supe. No sé cómo... pero mis dudas desaparecieron justo en ese instante.
Ese llanto... era el llanto de mi pequeña. Ese primer llanto. El que nunca llegó a...

Metiste la mano... en el ventilador.

Sé que la gente ve cosas, Luke, recuerda lo que escribo. E incluso he visto cosas esta semana, pero no es real. Si no te mantienes cuerdo, como mamá y Nellie, que nunca lo hicieron, vas a terminar como ellas, ¿entiendes? Está en nuestros genes. Es una enfermedad.

- Yo veo a tu madre todos los días. La veo desde que murió.
- Eso es una locura, papá.
- En mi caso me permite lidiar. Te sorprendería saber que muchos viudos hacen algo similar. Recrean al ser amado en sus mentes, así que no es nada que deba avergonzarte. De hecho, mi terapeuta me dice que es normal...
- Me alegra mucho, papá.

Los niños grandes saben diferenciar entre lo real e imaginario. ¿No es así, papá?

William Hill, desaparecido desde 1948. El departamento archivó el caso. Su viuda contrató investigadores privados. No puedo creer que siempre estuvo aquí.

El estado no requiere informar sobre muertes en la propiedad a posibles compradores.

Estuve casado con tu madre 15 años. Y cinco como novios. Decía que ella era la cometa y yo el hilo. Ella era de estar en las nubes... y yo era alguien más terrenal. Decía que sin mí, ella saldría volando y flotaría hasta... Y que sin ella, yo caería de inmediato al suelo, ya sabes.

Me enseñó a pelear con amor.

Tú crees que tu mamá estaba loca, igual que tu hermano en su casa del árbol. Ves las marcas y no sabes leerlas. Yo nunca les construí una casa del árbol.

Quería saber y por eso la toqué. Y no sentí... nada. ¡Era la nada! Y se esparció. Esa nada se esparció por todo mi cuerpo hasta que ya no pude sentir nada más, solo era un agujero oscuro y vacío.

Estaba flotando en un océano de nada y me pregunté si así se siente morir, estar a oscuras, sola. A oscuras, adormecida y sola.
Y me pregunté si así se sintió ella, si así se siente mamá. Si están adormecidas, en la nada, y solas. ¿Y si así es como será para todos
cuando llegue el momento?
Y cuando volvió la luz, él estaba ahí, y yo no lo veía. Era como la luz en la oscuridad, era un salvavidas en el océano. Y lo toqué, porque quería sentir algo, lo que fuera. Yo no lo veía. Te lo juro, yo no lo veía. Y me detuvo enseguida. Me tomó las manos y dijo que no. Y ahí lo vi, y luego entraste. Pero cómo me alegra haberlo hecho... porque funcionó. Sí funcionó.
Comencé a sentir de nuevo, y sentí vergüenza y tristeza, y sentía miedo. Tenía mucho miedo de perder a la única hermana que me queda.
Y yo... tuve que hacerlo, porque era mejor que sentir nada. Sentir esa profunda y maldita vergüenza era mil veces mejor que sentirme perdida en la nada.
¡Perdóname, Shirley, por favor!

Hice llover rocas, cuando mi papá murió. Esas cosas tienen sentido cuando eres niña. Es solo cuando creces que parecen locuras.

Soy un sueño, tú también, todos lo somos.

Perder a un hijo. ¿Crees que hay algo peor que eso?

Me refiero a un sueño muy feo... muy aterrador. Un sueño sobre locura, tristeza y enfermedad, podredumbre, pérdida y oscuridad. Si estuvieran atrapados en ese sueño, los despertarías.

- ¿Y si sueño que nos matas?
- ¿Qué?
- ¿Y si sueño que nos abandonas en la oscuridad, y nos hacemos daño? Mucho daño. ¿Y si nos abandonas en la oscuridad, y se me rompe tanto el corazón, que ya no puedo sentir nada feliz, por semanas, meses y años, hasta que no lo soporte más, y tenga que morir? ¿Y si yo estoy tan triste y tan asustado de la oscuridad que hay que me enveneno? Me enveneno por muchos años hasta que mi sangre sea veneno y mi cuerpo no lo aguante.
Nos dejaste solos en la oscuridad y ella nos atrapa, un poco cada día durante muchos años, hasta que esté sobre una camilla plateada con la mandíbula cosida, y Luke esté muerto en el suelo con una aguja en el brazo.
Y fuiste tú quien nos mató porque nos dejaste allá afuera. En la noche. En la oscuridad.

Si le preocupan sus hijos, no deje que nadie le diga que lo que siente está mal. No deje que le digan que se relaje. Y menos alguien que no haya llevado esas semillas dentro, sintiéndolas crecer.
Sea firme entre el mundo exterior y sus hijos, porque ese mundo tiene dientes, y es hambriento y estúpido, y nunca duda en devorar todo. No le importa su inocencia. No ignore su instinto. Cierre la puerta. Aunque la terminen odiando. Incluso su esposo.

Me sentía así cuando llegamos. Sentía muchas cosas. Todo lo que siempre siento, estresada, ansiosa y emocionada, motivada e inquieta y exhausta y agobiada. Sentía pertenencia, nervios, creatividad y orgullo. Y todas esas cosas. Pero esos sentimientos... ya no están, Hugh. Y solo queda uno. Tengo miedo. Eso es todo. No hay nada más. Solo tengo miedo.

- Encontraste la llave.
- ¿Te digo un secreto? Somos la llave.

Yo te despertaría... de ese sueño tan horrible. Los voy a despertar a todos.

- Los lleva a la camilla plateada...
- Basta.
- Los lleva al dolor, enfermedad, tristeza y muerte. Y esos dientes los van a triturar y se los comerán vivos, uno a la vez.
- ¡Cállate!

- El verano será muy largo.
- ¿No querías un verano interminable?

- Ustedes sigan sin mí.
- Eso es imposible.

- Es una llave maestra, se supone que abre cualquier puerta.
- ¿Qué crees que haya adentro? ¿Una máquina de algodón de azúcar?
- Sería genial.
- O un poni.

Era una casa sin bondad. Nunca debió ser habitada. No era lugar para personas, amor o esperanza.

El miedo es la renuncia a la lógica. La renuncia voluntaria a patrones razonables. O nos rendimos ante él, o luchamos. Pero no podemos hacer ambas cosas. Sin él, no podemos continuar existiendo cuerdos
en condiciones de realidad absoluta.

- Papá, esa puerta siempre estuvo cerrada.
- Sí, solo cuando quiere.

¿Hay algo real antes de que lo escribas, Steve? Las cosas que escribes son reales. La gente, sus sentimientos, su dolor, pero no para ti, ¿cierto? No hasta que lo mastiques, lo digieras y lo cagues en un papel.
Incluso así, es una imitación muy pobre. Tomas las vidas, el amor, las pérdidas y el dolor de los demás para comer, Steve. Tú devoras todo.
Lo comes, lo cagas y solo de esa forma es real para ti. Las vidas de los demás son de piel, sangre, músculos y huesos,
pero la tuya no, cariño. Tu vida es plástica. Tú eres un parásito de plástico. Un mal escritor de plástico. Por eso no recuerdas cómo arreglamos todo o hicimos el bebé porque todavía no lo has visto, ¿no? Todavía no lo cagas en prosa.

Fueron 60 millones de años para volvernos bípedos carnívoros como yo.

El anillo te convenció. Subiste conmigo por el anillo, porque significaba... Que ambos perderíamos lo mismo. Y eso fue un cálculo, señora Harris.

Creo que solo está un poco abrumada. Sabe algo que muchos no. Cuando la gente muere, lo descubre todo.
Descubre cada secreto. Y cuando yo muera, despertaré en ese hotel y voy a tener que ver todo lo que hizo ahí. Y eso le da tanto miedo que espera morir primero.

Tranquila. La arreglé. Le arranqué los órganos y los ojos, le saqué la sangre y la mierda, y tapé sus agujeros para que no gotearan. Le cosí la boca para que no gritara. Le pinté las manos y la cara, y clavé sus párpados para que no los abriera. Colgué flores para el olor y la coloqué como si durmiera. Ahora está arreglada y hermosa. Pero, por dentro, es un espanto. Podemos embellecerlos, pero siguen muertos... podridos y arruinados. Pero sí que se ve hermosa. ¿No lo crees?

El miedo y la culpa son hermanas.

Conocí a un hombre que conocía a esas hermanas. Todas las noches, ellas lo besaban, y cada mañana despertaba un poco más loco. Armó una pared para alejarlas de él. Pero esas hermanas se metieron sin avisar. Incluso ahí. El hombre pensó que la pared las alejaría, pero había espacio suficiente para él... y para ellas. Quedó atrapado tras la pared, con miedo y culpa, mientras perdía la voz y arañaba y gemía... Y se destrozó los dedos con los ladrillos hasta que los arañazos sonaron igual que ratas tras la pared. Se sentía pequeño. Tan pequeño... Pero ese era su sueño. Y cuando despertó, se volvió alto. Muy alto. Por siempre.

Todos entramos. Tantas veces y no lo sabíamos. Todos entramos. Ahora está claro.

Siempre pensé que el tiempo era una línea, que... que los momentos eran como piezas de dominó, y que se caían una sobre la otra, una y otra vez, pasaban días, tumbándose una encima de la otra, en una línea larga entre el principio... y el final. Pero me equivoqué. No es nada parecido. Los momentos caen a nuestro alrededor como la lluvia. O la nieve.O el confeti.

Mamá dice... que una casa es como un cuerpo... y que cada una... tiene ojos... y huesos... y piel... y un rostro. Este cuarto es como su corazón. No, corazón no, estómago. Era tu estudio de baile, Theo. Mi cuarto de los juguetes. El cuarto de lectura de mamá. La sala de juegos de Steve. La sala familiar de Shirley. La casa del árbol. Pero siempre fue el cuarto rojo.

Se ponía distintas máscaras para que no nos alteráramos... mientras nos digería.

Estoy desperdigada en tantos pedazos, regados por tu vida, como nieve recién caída.

Los amé con todo mi ser. Y ustedes me amaron igual. Eso es todo. El resto es confeti.

La primera fue la señorita,
que no lo dejó entrar,
la atacó con un cuchillo,
y así empezó a matar.
Luego vino la abuela,
vieja, cansada y gris,
luchó contra el atacante,
hasta que no pudo seguir.
Luego vino el abuelo,
sentado y apacible,
llegó detrás de él
y lo ahorcó con un cable.
El último fue el bebé,
dormido en su linda cuna,
lo golpeó en las costillas,
hasta que salió la luna.
Luego escupió tabaco
sobre su cabeza dorada...

Una cama fría es muy triste. Todas las camas matrimoniales igual se enfrían...

Pueden perder la voluntad o ser adictos, o miserables, o incluso si mueren, tenemos que verlo todo, porque somos padres. Ese es el trato que hacemos. Sea cual sea su vida, debemos ser testigos.

Vi a nuestra hija bailar en su boda. Su sonrisa era como una luz, que se reflejaba en las caras de todos, y yo reconocí esa luz... porque era nuestra.
Era nuestra. Nos amamos tan bien que se esparció por el universo y creamos una nueva estrella.

Las estrellas mueren. El cielo está lleno de estrellas muertas. Explotan hasta morir. Y si pudieras estirar una mano poderosa, que pudiera bajarlas de ahí justo antes de explotar, lo harías.

Los viajes terminan cuando los amantes se encuentran. Hiciste que lo grabaran en mi reloj, ¿lo recuerdas? Pero me equivoqué. Ese es el secreto, ¿no? Los viajes no terminan. No si amas a alguien. No terminan nunca. ¿No es maravilloso?

Algunas cosas no pueden contarse. Las vives, o no, pero no las cuentas.

Quiero que sepan que tus hermanas, tú... y tu hermano... fueron la mejor parte de... de mí... Nunca estuve tan orgulloso de algo. Nunca jamás.

Y sean siempre amables. Si no pueden ser más... sean amables.

He cometido errores en muchas cosas. He vivido con fantasmas desde que era niño. Desde antes de saber que estaban ahí. Los fantasmas son culpa, también secretos, y pueden ser arrepentimientos y fallos.
Pero sobre todo... muchas veces son deseos.
Como lo es el matrimonio. Un matrimonio puede ser una casa, y puede tener fantasmas.

Construí un muro frente a una gran parte de mi vida y me escondí tras él pensando que nos protegía a ambos, pero no funcionan así. Los muros nunca funcionan así.

Solo quiero arreglar esto.

Hill House, nada cuerda, se alza ante sus colinas con oscuridad en su interior.
Lleva así cien años y podría seguir cien años más.
Dentro de ella, las paredes se mantienen erguidas, los ladrillos siguen rectos, los suelos son firmes y las puertas están cerradas.
El silencio oprime incesante la madera y la piedra de Hill House.
Y quien camine dentro... lo hace acompañado.