Frases de la serie Chernobyl

Creación: Craig Mazin.
Actores: Jared Harris, Jessie Buckley, Stellan Skarsgård.
Género: Drama, Historia.
Estreno: 2019.

S01E01 1: 23: 45

¿Cuál es el costo de las mentiras? No es que las confundiremos con la verdad. El verdadero peligro es que si oímos suficientes mentiras luego no reconoceremos la verdad. ¿Y qué se hace ante eso? Solo nos quedaría abandonar la esperanza de la verdad y conformarnos, en su lugar con historias. En estas historias no importa quiénes son los héroes. Solo queremos saber a quién culpar.

Lo que importa es que, para ellos se hizo justicia. Porque, verán para ellos un mundo justo es un mundo cuerdo. En lo de Chernóbil no hubo cordura. Lo que ocurrió ahí, lo que ocurrió después e incluso el bien que hicimos. Todo. Todo. Locura.

- No hay núcleo. Estalló. El núcleo estalló.
- Está en shock, sáquenlo de aquí.
- La tapa voló. Está en llamas, yo lo vi.
- Estás confundido. Los núcleos de reactores RBMK no estallan. No te preocupes, hicimos todo bien.

- ¿Qué dice el dosímetro?
- Dice 3,6 roentgen, es la lectura más alta. No es ni bueno ni terrible.
- Hice todo bien.

- Mi amigo Yuri trabaja en la planta. Dice que funciona sin gas ni fuego, solo átomos. Dice que no debes acercarte mucho al combustible. Si lo haces, debes tomar un vaso de vodka por hora, por cuatro horas.
- ¿Yuri no es plomero?
- En la planta nuclear, sí.

¿Qué quieres, Boris? Si es verdad, estamos muertos. Un millón de personas también. ¿Eso quieres oír?

- ¿Cuál es el peligro real?
- Hay una radiación leve, pero está limitada a la planta.
- No es así.
- ¿Perdón?
- Vieron a hombres vomitando afuera. Vieron a hombres con quemaduras. Hay más radiación de la que dicen. Aquí tenemos a esposas e hijos. Yo digo que evacuemos la ciudad.
- Señor, por favor...
- Mi esposa está aquí. ¿Creen que la mantendría en Pripyat si no fuera seguro?
- Bryukhanov el aire está brillando.
- El efecto Cherenkov. Un fenómeno normal incluso con un mínimo de radiación.
- Me pregunto cuántos de ustedes saben el nombre de este lugar. Lo llamamos Chernóbil, claro está. ¿Pero cuál es su verdadero nombre? - - La Central Nuclear Vladimir I. Lenin.
- Exacto. Vladimir I. Lenin. Él estaría muy orgulloso de ustedes esta noche. Sobre todo de ti, joven. De la pasión que tienes por el pueblo. ¿No es ese el único propósito del aparato del estado? A veces, lo olvidamos. A veces, somos víctimas del miedo. Pero nuestra fe en el socialismo soviético siempre será recompensada. El estado nos dice que la situación no es peligrosa. Tengan fe, camaradas.

- Mandé a mi dosimetrista al edificio del reactor. Con el dosímetro grande con capacidad de mil roentgen.
- ¿Qué número dio?
- Ninguno. El medidor se quemó en el instante que se encendió.
- Típico. Es lo que Moscú hace. Mandan equipos de porquería y luego preguntan qué falló.
- Encontramos otro dosímetro. De los bomberos militares. Solo mide hasta 200 roentgen, pero es mejor que los pequeños.
- ¿Y?
- Marcó el máximo.
- Doscientos roentgen.
- ¿A qué estás jugando?
- Le pregunté, hizo varias mediciones. Es mi mejor hombre.
- Otro medidor dañado, es una pérdida de tiempo.
- Revisé el medidor contra el control.
- ¿Qué te pasa? ¿Cómo se obtiene ese número de agua que se filtra de un tanque?
- No se hace.
- ¿Entonces qué demonios dices?
- Yo... caminé alrededor del edificio cuatro. Creo que hay grafito en el suelo, en los escombros.
No viste grafito. Lo vi.
- No. ¡No lo viste! Porque no está allí. ¿Sugieres que el núcleo estalló?
- Sí. Sitnikov eres ingeniero nuclear y yo también.
- Por favor, dime cómo estalla el núcleo de un reactor RBMK. No un derretimiento. Una explosión. Me encantaría saber.
- No puedo.
- ¿Eres estúpido?
- No.
- ¿Entonces por qué no puedes?
- Yo... no entiendo cómo pudo estallar. Pero estalló.

S01E02 Please Remain Calm

- Ocho miliroentgen. ¿Filtración?
- No. Se hubiese disparado antes. Viene de afuera.
- ¿Los estadounidenses?
- Yodo 131. No es militar. Es descomposición de uranio, U- 235. Combustible de reactor.
- Ignalina. ¿Tal vez a 240 kilómetros?
- Habla Ulana Khomyuk, del Instituto de Energía. Buscando a... - Cálmese.
- No me diga que me calme, quiero evacuar. Moscú nos dice que no podemos, ¿y ahora llama usted? Están en cuatro, no son ellos.
- ¿La siguiente más cercana?
- Chernóbil, pero no puede ser. Queda a 400 kilómetros.
- Muy lejos para ocho miliroentgen.
- Tendría que estar destruida.

Me complace informar que la situación en Chernóbil es estable. Patrullas militares y civiles han asegurado la región. El coronel general Pikalov comandante de las fuerzas especializadas en sustancias químicas nocivas fue enviado a la planta. En cuanto a radiación, el director de planta Bryukhanov reporta un máximo de 3,6 roentgen. Me dicen que es el equivalente a una radiografía. Así que si alguien necesita un chequeo...

- Cerrada la reunión.
- ¡No!
- ¿Perdón?
- No podemos cerrarla.
- Es el profesor Legasov, del Instituto Kurchatov.
- Profesor, si tiene alguna duda, hable después conmigo.
- No puedo. Lo siento, lo siento mucho. Página tres, la sección de las víctimas. Un bombero sufrió quemaduras graves en la mano a causa de un mineral negro y liso en el suelo fuera del edificio del reactor. Mineral negro y liso. Grafito. Hay grafito en el suelo. Estalló un tanque, hay escombros. No sé la importancia de... en un solo lugar de la planta puede haber grafito. Dentro del núcleo. Si hay grafito en el suelo afuera no fue el tanque de control que estalló. Fue el núcleo del reactor. ¡Está expuesto!

- Un reactor RBMK usa uranio-235 como combustible. Cada átomo de U-235 es como una bala viajando a la velocidad de la luz penetrando todo en su camino. Madera, metal, concreto, piel. Cada gramo de U-235 contiene más de mil millones de billones de estas balas. Eso es en un gramo. Chernóbil tiene más de tres millones de gramos. Y en este momento, está en llamas. El viento llevará partículas radioactivas por el continente. La lluvia hará que caigan sobre nosotros. Son tres millones, mil millones de billones de balas en el aire que respiramos en el agua que bebemos y los alimentos que ingerimos. La mayoría de estas balas seguirán disparando durante cien años. Algunas cincuenta mil años.
- Sí, ¿y esta preocupación se basa enteramente en la descripción de una roca?
- Sí.
- Camarada Shcherbina quiero que vaya a Chernóbil. Eche una mirada al reactor, personalmente y me informa directamente.

- ¿Cómo funciona un reactor nuclear?
- ¿Qué?
- Es una pregunta sencilla.
- La respuesta no es tan sencilla.
- Claro. Me supone demasiado estúpido para entender. Lo diré de otra forma. Dígame cómo funciona un reactor nuclear o uno de los soldados lo lanzará del helicóptero.
- Un reactor nuclear genera electricidad con vapor. El vapor gira una turbina, que genera electricidad. Una planta de energía común genera vapor quemando carbón. Una planta nuclear... Una planta nuclear usa algo llamado fisión. Tomamos un elemento inestable, como el uranio-235 que tiene demasiados neutrones. Un neutrón es...
- La bala.
- Sí, la bala. Así que las balas salen disparadas del uranio. Si juntamos suficientes átomos de uranio las balas de un átomo acabarán golpeando otro átomo. La fuerza de ese impacto parte ese átomo liberando una enorme cantidad de energía: fisión.
- ¿Y el grafito?
- Sí. Los neutrones se mueven tan rápido esto lo llamamos "flujo" que es improbable que los átomos de uranio choquen. En los reactores RBMK revestimos las barras de combustible con grafito para moderar, para desacelerar el flujo de neutrones.
- Bien. Ahora sé cómo funciona un reactor nuclear.
- Ya no te necesito.

- Sé lo de Chernóbil. Sé que el núcleo está parcial o completamente expuesto.
- Lo que sea que eso signifique.
- Si no reparte pastillas de yodo y evacúa la ciudad centenares de millones contraerán cáncer y Dios sabe, cuántos más morirán.
- Sí, está bien. Hubo un accidente en Chernóbil pero me aseguran de que no hay problema.
- Yo le digo que lo hay.
- Prefiero mi opinión a la suya.
- Soy física nuclear. Antes de ser secretario usted trabajaba en una fábrica de zapatos.
- Sí. En una fábrica de zapatos. Y ahora yo mando. Por los trabajadores del mundo.

- No son tres roentgen. Son quince mil. Camarada Shcherbina. ¿Qué significa ese número?
- Que el núcleo está expuesto. Significa que el fuego que estamos viendo ahora emite el doble de radiación que la bomba de Hiroshima. Eso es cada hora. Hora tras hora. La explosión fue hace veinte horas así que van veinte bombas. Mañana, 48 más. Y no se detendrá. Ni en una semana, ni en un mes. Arderá y esparcirá su veneno hasta que muera todo el continente.

Una planta nuclear en Suecia detectó radiación. La identificaron como subproducto de nuestro combustible. Los estadounidenses tomaron fotos satelitales. El edificio del reactor, el humo, el fuego. El mundo entero lo sabe. El viento sopla hacia Alemania. No están dejando que los niños jueguen afuera. En Frankfurt.

- Los voluntarios serán recompensados. Con un pago anual de cuatrocientos rublos. Y ascensos para quienes trabajan en los reactores uno y dos.
- ¿Por qué siguen funcionando los reactores uno y dos? Mi amigo era guardia de seguridad esa noche. Y se está muriendo.
- Todos sabemos lo de los bomberos. Y ahora quieren que nademos bajo un reactor en llamas.
- ¿Saben cuál es el nivel de contaminación?
- No tengo un número exacto.
- No lo necesita, para saber que nos matará. Pero ni siquiera nos puede decir eso. ¿Por qué debemos hacerlo? ¿Por 400 rublos?
- Lo harán porque tiene que hacerse. Lo harán porque nadie más puede. Si no lo hacen morirán millones. Si me dicen que eso no es suficiente, no les creeré. Esto es lo que siempre diferenció a nuestro pueblo. Mil años de sacrificio en nuestras venas. Cada generación pasa por su propio sufrimiento. Escupo a las personas que hicieron esto. Y maldigo el precio que debo pagar. Pero me estoy conciliando con ello.
Ahora concíliense ustedes. Entren a esa agua. Como debe ser.

S01E03 Open Wide, O Earth

- Profesor Legasov, está ahí por un solo motivo. Hacer que esto termine. No quiero preguntas, sino saber cuándo se acaba esto.
- Si quiere saber cuándo Chernóbil será completamente segura la vida media del plutonio-239 es de 24 mil años. Quizá la respuesta sea "no en nuestras vidas".

- ¿Qué pasará con nuestros muchachos?
- ¿Qué muchachos? ¿Los buzos?
- Lo buzos, los bomberos. Los hombres en la sala de control. ¿Cómo les afecta la radiación?
- Con el nivel al que algunos fueron expuestos la radiación ionizante destruye la estructura celular. Salen ampollas, la piel se vuelve roja y luego negra. Luego viene un período de latencia. Pasan los efectos inmediatos y el paciente parece estarse recuperando. Incluso se ven saludables, pero no lo están. Eso suele durar solo uno o dos días.
- Sigue.
- Entonces los daños celulares comienzan a manifestarse. Muere la médula ósea. El sistema inmunológico colapsa. Los órganos y tejidos blandos comienzan a descomponerse. Las arterias y venas se vacían como coladores al punto que no se puede inyectarles morfina para el dolor, que es inimaginable. Luego, de tres días a tres semanas, mueren. Es lo que le ocurrirá a esos muchachos.
- ¿Y nosotros?
- Bueno recibimos una buena dosis, pero no tanta. No tan fuerte como para matar las células. Pero con suficiente consistencia para dañar nuestro ADN. Así que, con el tiempo, cáncer. O anemia aplásica. De cualquier forma, fatal.

- ¿Qué es tan grande como una casa quema veinte litros de combustible por hora hace mucho ruido, echa muchísimo humo y corta una manzana en tres pedazos?
- ¡Una máquina soviética hecha para cortar manzanas en cuatro!

- Soy Shadov, ministro de las Industrias del Carbón.
- Sabemos quién es.
- ¿Cuántos hombres hay?
- En este turno, cuarenta y cinco. Cien, en total.
- Quiero que tomen sus equipos y súbanse a los camiones.
- ¿Sí? ¿A dónde?
- Es confidencial.
- Adelante. Comiencen a disparar. No tienen suficientes balas para todos. Maten a los que puedan los que queden los matarán a golpes.
- No puedes hablarnos así.
- ¡Cierra el pico! Esto es Tula. Es nuestra mina. No salimos sin saber el motivo.
- Irán a Chernóbil. ¿Saben lo que ocurrió allí?
- Excavamos carbón no cadáveres.
- El combustible del reactor se hundirá en la tierra contaminando el agua de Kiev al Mar Negro. Toda. Dicen que para siempre. Quieren que ustedes lo eviten.
- ¿Y cómo vamos a hacer eso?
- No me dijeron, porque no tengo que saberlo.

- ¿Puedes abrir las cortinas? Abre las cortinas. Dime qué ves afuera. Dímelo todo.
- Veo la Plaza Roja. El Kremlin. La torre Spasskaya, el mausoleo.
- ¿Ves San Basilio?
- Sí. Es hermosa.
- Te lo dije. Te dije que te enseñaría Moscú.
- Sí.

- No soy bueno en esto, Boris. Mentir.
- ¿Has pasado tiempo con mineros?
- No.
- Te aconsejo que digas la verdad. Trabajan en la oscuridad, lo ven todo.

- Habrá que trabajar las 24 horas.
- ¿Un túnel de seis metros de profundidad?
- Doce.
- ¿Doce? ¿Por qué?
- Para su protección. A esa profundidad, estarán más protegidos de la radiación.
- La entrada al túnel no será doce metros bajo tierra.
- No.
- Y no estamos doce metros bajo tierra ahora.
- No. Así es. Ya tenemos algunos equipos aquí. Más llegarán para la medianoche. Pueden comenzar por la mañana.
- Comenzamos ya. No quiero que mis hombres estén aquí más de lo necesario. Si estas funcionaran, las llevarían puestas.

- Necesitamos ventiladores.
- ¿Para qué?
- ¿Cómo que para qué? ¡Para cavar su maldito túnel!
- ¿Quién te habló a ti?
- Camaradas. Hace 50 grados ahí dentro. No podemos respirar sin máscara, ni con ella. Es como un maldito horno. Necesitamos ventilación.
- Ventiladores levantarán el polvo y entrará a sus pulmones.
- Llevo veinte años respirando polvo.
- No este polvo. Lo siento. Pero por su propio bien, nada de ventiladores.

- ¿Has estado aquí todo el tiempo?
- Nadie dijo que debía irme.
- Yo te dije. Treinta minutos, dije.
- ¿Dónde has estado? Cuando le vienen los dolores cuando sus heridas se le pegan al camisón y se defeca encima. Yo lo estaba cuidando, ¿y tú?
- En las alas norte y oeste donde hay docenas de pacientes de Chernóbil como él. No es seguro aquí.
- Es mi esposo.
- Ya no. Ahora es otra cosa. Es peligroso para ti.
- Está quemado.
- Ve a casa. Por favor.
- No será mucho tiempo más, yo... no quiero que muera solo.

- No nos dieron ventiladores y hace mucho calor para ropa. Cavamos a la antigua, como nuestros padres. Aún llevamos las malditas gorras. ¿Qué quieren?
- Así no están tan protegidos.
- ¿Me vas a decir que importa? Cuando esto termine ¿cuidarán de ellos?
- No lo sé.

- Ya no hay peligro inmediato. Ahora me temo que debe comenzar una larga guerra. Hay enormes cantidades de desechos radioactivos y contaminación en una zona de 260 kilómetros cuadrados. Toda la región debe ser completamente evacuada. Debemos ir a cada pueblo y aldea para garantizarlo. Todos los animales que sobrevivan en la zona ya sean domésticos o salvajes deben considerarse contaminados y tendrán que ser exterminados para evitar la propagación de radiación y enfermedades. En la zona aledaña a Chernóbil cada roca, cada árbol y la tierra misma han absorbido cantidades peligrosas de radionucleidos que serán llevados por la lluvia y el viento si quedan expuestos.
Tendremos que arrasar bosques enteros y remover la capa superior de tierra para enterrarla más abajo. Son unos 150 kilómetros cuadrados.
Y por último tendremos que construir una estructura de contención alrededor de la planta. Lo cual, claro está, también será... habrá muertes.
- ¿Cuánto tiempo? ¿Y cuántos hombres necesita?
- Esperamos que este proceso de liquidación lleve tres años. Y aproximadamente 750 mil hombres contando médicos e ingenieros estructurales.
- ¿Cuántas muertes?
- Miles. Tal vez decenas de miles.
- Comiencen ya.

- Camarada Charkov.
- ¡Valery! ¿Sí, profesor?
- Mi colega fue arrestada anoche. Con el debido respeto, ¿podría decirme por qué?
- No sé de quién me habla. Fue arrestada por la KGB. Usted es el primer secretario de la KGB. Así es. Por eso ya no me dedico a arrestar a nadie.
- Pero sí se molesta en tenernos bajo seguimiento.
- Creo que el secretario está ocupado.
- No, yo entiendo. Camarada, sé que ha oído historias acerca de nosotros. Hasta yo me conmociono al oírlas. Pero no somos lo que la gente dice. Sí, hay personas siguiéndolos. Y hay personas siguiendo a esas personas. ¿Ve eso? Me siguen a mí. La KGB es un círculo de responsabilidad. Nada más.
- Conoce el trabajo que estamos haciendo. ¿No confía en nosotros?
- Claro que sí. Pero ya conoce el viejo proverbio ruso... "Confía, pero verifica." Los estadounidenses creen que Ronald Reagan lo inventó. ¿Se imagina? Fue un placer.
- La necesito.
- ¿Entonces será responsable de ella? Considérelo hecho.
- Se llama...
- Yo sé quién es. Buen día, profesor.
- No. Eso estuvo increíblemente bien. Pareciste un idiota ingenuo. Y los idiotas ingenuos no son amenaza.

- Valery... Akimov ya no tiene rostro.
- ¿Quieres parar?
- ¿Acaso tengo esa opción? ¿Crees que el combustible derretirá la capa de concreto?
- No sé, tal vez un cuarenta por ciento de probabilidades.
- Yo diría que cincuenta.
- Por cierto, los números significan lo mismo: tal vez. Tal vez el núcleo se derrita en las aguas subterráneas.Tal vez los mineros a quienes pedí que cavaran salven millones de vidas. Tal vez los estoy matando por nada. Ya no quiero hacer esto. Quiero parar. Pero no puedo. Creo que tú tampoco tienes opción. Creo que, pese a la estupidez las mentiras, e incluso esto sientes la obligación. Se te asignó el problema y no pararás hasta encontrar la respuesta. Porque así eres tú. Una lunática. Una científica.
- ¿Sabías que llevaban a cabo una prueba de seguridad?
- Sí.
- Hay otra cosa. Akimov dice que apagaron el reactor y Toptunov lo confirma. Presionaron el AZ-5.
- Pero no a tiempo.
- No. Ellos dicen que Akimov presionó el AZ-5 y entonces estalló el reactor. Si lo hubiese dicho uno solo, diría que le falló la memoria o que estaba delirando. Pero ambos concordaron, estaban convencidos. Camarada. ¿Crees que es posible?
- Creo que no tiene sentido. Creo que eso diría yo si quisiera tapar mis errores. ¿Pero?
- Les creo.
- Entonces investiga. Debemos considerar todas las posibilidades. No importa cuán improbables sean. No importa quién sea el culpable.

S01E04 The happiness of all mankind

- Es hora de irnos. ¿Me oyó? Esto es una evacuación, ¿entiende? Tiene que venir conmigo.
- ¿Por qué?
- Porque me dijeron y ahora le digo a usted. A todos en esta aldea. No es seguro, hay radiación en el aire. ¿Qué le pasa?
- ¿Sabes cuántos años tengo?
- No sé. ¿Cuántos?
- Tengo 82 años. He vivido aquí toda mi vida. Aquí mismo, en esa casa, en este lugar. ¿Qué me importa si es seguro?
- Tengo un trabajo, no me dé problemas.
- ¿Problemas? No eres el primer soldado que se para aquí con un arma. Cuando tenía doce años, llegó la revolución. Los hombres del zar, luego los bolcheviques. Chicos como tú, marchando en filas. ¿Nos ordenaron irnos? No. Luego vino Stalin y su hambruna, el holodomor. Murieron mis padres y dos de mis hermanas. Al resto nos ordenaron irnos. No. Luego la Gran Guerra. Chicos alemanes, chicos rusos. Más soldados, más hambruna, más cadáveres. Mis hermanos nunca volvieron. Pero yo me quedé y sigo aquí. Después de todo lo que he visto. ¿Así que ahora debo irme, por algo que no puedo ni ver?

- El átomo enseña humildad.
- No, más bien, humilla.

- ¿Alguna vez has ido de cacería?
- No.
- Es tu día de suerte. Tú, yo y el armenio feo de la carpa, Garo haremos control de animales.
- ¿Control de animales?
- Sí, son radioactivos. Hay que eliminarlos. Pero no es difícil, la mayoría son mascotas. Se alegran de verte, corren hacia ti. Cargamos los cuerpos en el camión lo echamos en una fosa, tapamos con concreto y luego bebemos. Toda el vodka que quieras. Además de mil rublos. Vayamos a buscarte un arma.

Valery, ¿qué es eso? ¿Una sonrisa?

¿Cree que la pregunta correcta la llevará a la verdad? No hay verdad. Pregunte a los jefes lo que quiera y obtendrá una mentira. Y yo recibiré la bala.

Solo tengo dos reglas. La primera, no me apuntes con el arma. Esa es fácil, ¿no? Puedes apuntarle a este idiota, no me importa. A mí, nunca. La segunda, si le disparas a un animal y no muere sigue disparando hasta que muera. No dejes que sufran. O te mato. ¿Entendido?

Esto le sucede a todos la primera vez. Normalmente, al matar a un hombre. Pero, en tu caso, un perro. ¿Y qué? No es motivo de vergüenza. ¿Recuerdas tu primera vez? Mi primera vez fue en Afganistán. Registrábamos una casa. De pronto, apareció un hombre y le disparé en el estómago. Sí, esa es una historia de guerra de verdad. Nunca hay historias buenas como en el cine, son basura. El hombre estaba ahí. Estómago. Sentí tanto miedo que no volví a disparar el resto del día. Pensé: "Se acabó, Bacho. Le disparaste a alguien, ya no eres tú.
Nunca volverás a ser tú." Pero, luego, despiertas la mañana siguiente y sigues siendo tú. Y te das cuenta de que siempre fuiste tú. Solo que no lo sabías.

- La felicidad de toda la humanidad.
- ¿Qué?
- "Nuestro objetivo es la felicidad de toda la humanidad."
- Sí. Yo estoy feliz. Estoy feliz todos los días.

- ¿Sabes lo que hacemos aquí? ¡Diles a esos idiotas lo que han hecho! ¡No me importa! ¡Diles! ¡Diles, Ryzhkov! ¡Dile a Ligachev! ¡Dile al maldito Gorbachev! ¡Diles!
- La postura oficial del Estado es que una catástrofe nuclear global no es posible en la URSS. Les dijeron a los alemanes que el nivel de radiación más elevado que se detectó era de dos mil roentgen. Les dieron el discurso propagandístico. Ese robot nunca iba a funcionar.

- Necesitamos otro robot. Uno que soporte la radiación.
- He preguntado, no hay nada.
- ¿Los americanos?
- Si tuvieran esa tecnología, ¿crees que nos la facilitarían? Y aunque lo hicieran, el comité central no se rebajaría a pedirles. Ambos lo sabemos.
- Pero no hay robots. Biorobots.
- ¿Qué dijiste?
- Usemos biorobots. Hombres.

- He elaborado una cronología, minuto a minuto. Segundo a segundo, en algunas partes. Cada decisión, cada botón activado. Cada interruptor pasado.
- ¿Y son culpables?
- Sí. De incompetencia absoluta. De violar normas de seguridad. De una increíble negligencia. Pero de la explosión, no estoy segura.

- Las barras de control tienen puntas de grafito que desplazan el agua y el vapor. La reactividad no disminuye, sino que aumenta muchísimo.
- ¿Por qué demonios presionaron ese botón?
- No sabían.
- Volkov alertó al Kremlin. Hace diez años. Pero no podía haber dudas sobre la supremacía de la industria nuclear soviética. La KGB lo clasificó, como secreto de Estado. Cuando vi que el reactor estalló no pensé que podía ser esa falla en el AZ-5. Porque la falla no lleva a una explosión a menos que los operadores lleven el reactor al borde del desastre.
- Así que fue culpa de ellos.
- Sí. Pero no exclusivamente.
- No.
- ¿Es lo que dirás en Viena?
- No puede ser tan ingenua.
- Hay dieciséis reactores RBMK operando en la Unión Soviética en este momento. Tenemos que arreglarlos. La única forma de hacerlo es haciéndolo público y obligando al comité central a tomar acción.
- Pide que Legasov humille a una nación que está obsesionada con no ser humillada. Podemos llegar a un acuerdo con la KGB. Omites esta información en Viena y ellos nos dejan arreglar los otros reactores discretamente.
- Un acuerdo con la KGB. ¿Y la ingenua soy yo?

- ¿Conoce el nombre de Vasily Ignatenko?
- No.
- Era un bombero. Murió dos semanas después del accidente. He estado pendiente de su viuda. Dio a luz. Una niña. El bebé vivió cuatro horas. Dicen que la radiación hubiese matado a la madre pero la absorbió el bebé. Su bebé. Vivimos en un país donde los niños deben morir para salvar a sus madres. Al demonio su acuerdo. Y al demonio nuestras vidas. Alguien tiene que comenzar a decir la verdad.

S01E05 Vichnaya Pamyat

- Camarada Charkov, comprendo mi deber con el Estado. Pero usted nos garantizó que se asegurarían los reactores. Y han pasado meses.
No se ha cambiado nada, ni se ha hablado.
- Primero el juicio. Cuando termine, habrá malos y un héroe. Tendremos una verdad. Después de eso, nos ocuparemos de los reactores.

- Sé cómo funciona el mundo, pese a lo que diga Scherbina.
- ¿Entonces? ¿A qué ha venido?
- Porque soy muy terca. Cosa que usted esperaba que fuera.
- Charkov dice que arreglarán los reactores pasado el juicio.
- ¿Lo cree? El Estado no arreglará los reactores porque reconocer el problema sería admitir que mintieron. Habrá que forzarlos. En el juicio, diga la verdad. Convenza al jurado.
- Es un juicio de pega. Ya les han dicho el veredicto...
- No hablo de ellos. El Comité Central ha invitado a miembros de la comunidad científica como observadores. Compañeros nuestros de Kurchátov, de Sredmash, de Minenergo. Estarán entre el público escuchando todo lo que diga. Solo nosotros sabemos que estarán allí. Y cuando testifique sobre el momento de la explosión, nuestro jurado escuchará la verdad de una vez por todas.
- ¿Y qué harán con ella?
- Exigir un cambio.

- Me matarán, Jomiúk.
- Me dijo que descubriera la verdad. Hablé con decenas de personas. Apunté cada palabra que dijeron. Está todo en estos cuadernos. Estos son los que siguen vivos, estos están muertos. Murieron rescatándose unos a otros, apagando fuegos, ayudando a los heridos. No dudaron, no se rindieron. Hicieron lo que había que hacer.
- Y yo también. Fui por voluntad propia a un reactor expuesto. Ya he dado mi vida.
- ¿No le parece suficiente?
- No, lo siento, no me lo parece.

Piensen en Yuri Gagarin. Imaginen que no le hubieran explicado su misión al espacio hasta llegar a la plataforma de lanzamiento. Imagínenlo con una lista de instrucciones que nunca ha visto y algunas de las cuales están tachadas. Eso fue lo que pasó en la sala de control del reactor 4. El turno de noche no tenía la formación. Ni siquiera sabía que se haría. Leonid Toptunov, el operador responsable de controlar y estabilizar el reactor esa noche, tenía 25 años. Y su experiencia en el puesto era de cuatro meses. Este es el problema humano que creó retrasar la prueba.
Pero en el interior del núcleo, en el espacio entre los átomos, se formaba algo mucho más peligroso: un veneno.

- Sí. Soy un hombre intrascendente. Es lo que siempre he sido. Esperaba tener importancia, pero nunca la he tenido. Solo me he rodeado de personas que sí eran importantes.
- Hay otros científicos como yo. Cualquiera podría haber hecho lo que yo hice. Pero usted. Todo lo que pedimos, todo lo que necesitamos.
Personal, material, róveres lunares. ¿Quién habría podido hacer eso? A mí me han oído, a usted lo han escuchado. De todos los ministros y presidentes, de toda la congregación de idiotas obedientes, mandaron por error al único hombre bueno. Por Dios, Boris, usted era el más importante.

Diátlov rompió todas las normas que tenemos. Llevó el reactor al borde de la destrucción. Lo hizo creyendo que había un método de seguridad infalible, el AZ-5. Un botón que lo pararía. Pero en las circunstancias que había creado, no lo había. El sistema de apagado tenía un fallo mortal. A la 1:23:40, Akímov pulsó el AZ-5. Las barras totalmente retiradas volvieron al reactor. Están hechas de boro, que reduce la reactividad, pero las puntas no. Las puntas son de grafito, que la aceleran. ¿Por qué? ¿Por qué? Por lo mismo por lo que no tenemos edificios de contención alrededor, como hay en Occidente. Por lo mismo por lo que no usamos combustible enriquecido. Por lo mismo por que somos el único país que construye reactores refrigerados con agua y moderados con grafito con un coeficiente de vacío positivo. Porque es más barato.

Lo primero que entró de las barras fueron las puntas de grafito. Al hacerlo, la reacción del núcleo, que había ido aumentando, se disparó. Hasta la última molécula de agua líquida se convirtió en vapor, que se expandió y destruyó varios canales de combustible. Las barras de control de esos canales no podían avanzar más. Las puntas de grafito se atascaron, acelerando infinitamente la reacción. El reactor 4 de Chernóbil era una bomba nuclear.

- Camarada Legásov, está contradiciendo el testimonio que dio en Viena.
- El testimonio que di en Viena era mentira. Le mentí al mundo. No soy el único que lo ocultó, fuimos muchos. Seguíamos órdenes. Del KGB, del Comité. Y ahora mismo hay 16 reactores en la URSS con el mismo fallo mortal. Tres siguen encendidos a menos de 20 kilómetros, en Chernóbil.
- Profesor Legásov, si está sugiriendo que el Estado es responsable de lo ocurrido, debo avisarlo de que se mete en terreno peligroso. Ya he estado en terreno peligroso, es donde estamos ahora. Por nuestros secretos y mentiras. Son prácticamente lo que nos define. Cuando la verdad ofende, mentimos hasta que no recordamos la verdad. Pero sigue ahí. Cada mentira que contamos es una deuda con la verdad. Más tarde o más temprano, hay que pagarla. Y así explota el núcleo de un reactor RBMK. Por las mentiras.

- Valeri Alexéyevich Legásov, hijo de Alexéi Legásov, director de Conformidad Ideológica del Comité. ¿Conocía el trabajo de su padre?
- Sí.
- Como estudiante, ostentaba liderazgo en el Komsomol. En las juventudes comunistas, ¿no?
- Ya lo sabe. Responda.
- Sí.
- En el Instituto Kurchátov, era el secretario del Partido. En ese puesto, limitó el ascenso de científicos judíos...
- Sí.
- para congraciarse con los oficiales del Kremlin. Es uno de los nuestros, Legásov. Puedo hacer lo que quiera con usted, pero lo que quiero es que sepa que yo sé que no es valiente, ni es heroico. Es un moribundo que ha cometido una tontería.
- Sé quién soy, sé lo que he hecho. En un mundo justo, moriría por mis mentiras, no por la verdad.
- Los científicos y su obsesión absurda por los motivos. Cuando le atraviesen el cráneo, ¿qué importará el motivo?

- Nadie le dirigirá la palabra ni le escuchará. Otros hombres, peores, se llevarán el mérito de lo que haya hecho. Su legado será de ellos. Y vivirá lo suficiente para verlo. ¿Qué papel ha tenido Scherbina?
- Ninguno, no sabía lo que iba a decir.
- ¿Y Jomiúk?
- Ninguno, tampoco lo sabía.
- Después de todo lo que ha hecho y dicho hoy, sería curioso que eligiera este momento para mentir.
- Un hombre tan experimentado como usted sabe cuándo le mienten.
- No volverá a reunirse ni a comunicarse con ellos, ni con nadie sobre Chernóbil, nunca más. Será tan inmaterial para el mundo que lo rodea que cuando muera, resultará muy difícil saber que siquiera vivió.
- ¿Y si me niego?
- ¿Por qué preocuparse por algo que no va a ocurrir?
- "Por qué preocuparse por algo que no va a ocurrir". Es perfecto, deberían imprimirlo en nuestros billetes.

Ser científico es ser ingenuo. Estamos tan centrados en saber la verdad que no consideramos la poca gente que quiere que la descubramos. Pero siempre está ahí, la veamos o no, elijamos verla o no. A la verdad le da igual lo que queramos. Le da igual nuestro gobierno, nuestra ideología, nuestra religión. Esperará eternamente. Y este, al final, es el regalo de Chernóbil. Antes temía el precio de la verdad, ahora solo pregunto: ¿cuál es el precio de las mentiras?